Un Diálogo sobre Diálogos: Adolfo Plasencia conversa con científicos (y humanistas) / Dialogue about Dialogues: Adolfo Plasencia on Speaking with Scientists

English version published by MIT Press :

Dialogue about Dialogues: Adolfo Plasencia on Speaking with Scientists


Una conversación de David Weininger con Adolfo Plasencia (versión en español de la publicada por MIT Press):

Para su libro Is the Universe a Hologram? Scientists Answer the Most Provocative Questions, el escritor de ciencia Adolfo Plasencia habló con más de treinta científicos, tecnólogos, pensadores y artistas sobre cómo se desarrollan en su trabajo, y hacia dónde se dirigían en sus diversas disciplinas. La amplitud de su proyecto, a su vez, nos hizo pensar en los desafíos y emociones de hablar con tantas grandes mentes. Plasencia se tomó amablemente el tiempo para responder a algunas de nuestras preguntas sobre lo que era ver en la esencia, y el futuro, de la ciencia.  

• Llamas a este volumen un libro de diálogos en lugar de un libro de entrevistas. ¿Por qué?

R. Le llamo así, porque realmente es un libro de diálogos y no de entrevistas. Diálogos y entrevistas son conceptualmente algo distinto, y sus propósitos son también distintos.

Desde los Diálogos de Platón sabemos que uno de los mejores caminos para la búsqueda conjunta de ‘la verdad’, o del conocimiento, -como diríamos hoy en día-, es hacerla ‘dialógicamente’, es decir, mediante un diálogo en el que nadie que tiene una tesis o hipótesis previas sobre lo que se va a discutir. Se trata de una ‘investigación’ conjunta a base de preguntas en la que llega un momento en que e través de la conversación, uno se da cuenta de que el conocimiento que tenía sobre algo concreto es dudoso o cuestionable. El método de estos diálogos en este libro es muy del estilo del de la Synusia que está definida por la Academia de Platón en su séptima Carta, y que, en resumen, es como “un intercambio libre de conocimiento”, un método que es también considerado como una pre-forma de la actual ética hacker. El del diálogo es un método conceptualmente diferente al de una entrevista o encuesta que es, en general, más apropiado para tratar temas dentro de áreas especializadas.

Elegí para el libro este método del diálogo y el conectar su diversidad, para una exploración que pretendía llevar a cabo sobre los lugares actuales del descubrimiento de nuevas ideas, que en su inmensa mayoría hoy son espacios híbridos dentro de las intersecciones o solapamientos entre disciplinas. Una exploración que pienso debe estar enmarcada dentro de una visión heurística y transdisciplinar, ya que uno de las cosas básicas de mi propósito en este libro era interconectar los diferentes modos de ver de distintas disciplinas cuya ‘cooperación’ hoy es imprescindible para avanzar. Esa interconexión es una de las mejores maneras para abordar la mayoría de las cuestiones de mayor complejidad que caracterizan hoy en día a los temas aún por resolver. Como Ricardo Baeza-Yates nos recuerda en el libro la complejidad viene de la diversidad, y para descifrar esa complejidad, necesitamos tanto las búsquedas propias de la ciencia, -básica y aplicada-, como de las humanidades o el arte, que tiene su propio camino al descubrimiento. Para que esa citada interconexión sea efectiva, he entrelazado en el libro partes de algunas respuestas de diálogos con numerosas preguntas de otros, sabiendo que esta interconexión, a su vez, generará nuevas preguntas que probablemente no emergerían en un contexto de ‘cultivo intelectual monodisciplinar’.

De esa forma el lector se va encontrando con la misma cuestión, pero vista desde diferente ángulos, lo cual le ofrece un panorama mucho más holístico sobre ese concepto. Un ejemplo son las reflexiones en el libro sobre “qué es la inteligencia”, un concepto que está abordado desde la neurociencia o neurofisiología, y también desde ciencias de la computación, inteligencia artificial, filosofía, o incluso desde la mecánica cuántica. La citada ‘exploración’ comienza en el volumen con la lista de preguntas sobre cuestiones clave, que precede a los diálogos del libro y deja claro que este es un libro mucho más de preguntas que de respuestas.

• A través de estos diálogos, tu libro aborda “las preguntas más provocativas.” ¿Sabías que quería explorar esas preguntas específicas, o surgieron en el transcurso de sus conversaciones con los científicos?

R. Desde el principio yo quería conseguir un conjunto interconectado, equilibrado y coherente, tanto en relación a los temas como en relación a las personas participantes. La lista que precede a los diálogos estaba hecha previamente a reunir las conversaciones, -aunque la dinámica de algunos diálogos causaron su ampliación-.

Dado que los diálogos debían realizarse en persona: tuve que ir a lugares donde físicamente pudiera reunirme con los participantes que tenía previstos. Entonces tuve que conseguir obtener su atención y ganarme la confianza, en muy pocos minutos, para que los participantes aceptaran realizar una conversación conmigo para participar en un proyecto a priori bastante inusual en los tiempos de hiper-especialización en que vivimos, sobre todo en ciencia y tecnología. Así que las primeras preguntas eran cruciales para involucrarlos.

Hay que tener en cuenta que, en ese momento yo no podía prometer a ninguna de estas personas que sus palabras acabarían impresas en una edición de MIT Press como así ha sido. Debía obtener su interés con mi persuasión inicial en defensa de mi ‘extraña’ propuesta. Y milagrosamente, la mayoría de las personas con quienes lo intenté fueron sumando su participación, en ventanas de su tiempo arrancadas literalmente de sus enormemente llenas agendas. La dinámica de la conversación una vez iniciada, frecuentemente conseguía ensanchar el tiempo disponible; lo que, a su vez, engendraba que se plantearan nuevas cuestiones fascinantes en el transcurso del diálogo.

Que yo recuerde, los participantes nunca se negaron a abordar ninguna de las preguntas, sin importar que les sacase de su ‘espacio de confort intelectual’, al igual que en las nuevas preguntas engendradas a partir de sus respuestas. El que la duración de los diálogos se alargase más de lo previsto, es algo que agradezco inmensamente aunque luego finalmente fue muy duro decidir el sintetizarlos radicalmente, -y dejar fuera palabras e ideas de respuestas también fantásticas-, por necesidades editoriales. Es casi imposible reducir un diálogo coherentemente argumentado a un número fijo de palabras para encajarlas en las páginas de un libro.

• Los científicos tienen la fama, -quizá inmerecida-, de centrarse demasiado en el núcleo estrecho de sus áreas de investigación. Sin embargo, en este libro han sido capaces de desarrollar sus pensamientos de forma más expansiva y saltando a través de las disciplinas. ¿Cómo fue lo de hablar con ellos?

R. Los científicos y creadores que al final están en el libro tienen una merecida reputación por ser sabios en sus disciplinas. Sin su combinación de sabiduría y humildad, no hubiera conseguido tener esas conversaciones con ellos. Hoy es un hecho que la mayoría, sino todas, de las disciplinas de vanguardia donde surgen las nuevas ideas, se encuentran en áreas híbridas y borrosas (fuzzy). El libro es una exploración de esos espacios, y las personas elegidas para estos diálogos están involucrados en ellos.

Pondré algún ejemplo. Uno de los participantes es José M. Carmena, que se ha formado previamente en ingeniería electrónica, robótica, inteligencia artificial y finalmente neurociencia, ahora lidera su propio laboratorio: el Brain-Machine Interface Systems Laboratory en la UC Berkeley. El trabajo en este laboratorio implica una combinación de neurociencias y diversas ingenierías y tecnologías. Su grupo de investigación, -tal como explica en su diálogo del libro-, recibe a jóvenes investigadores procedentes, al tiempo, de áreas como neurociencia, Ingeniería electrónica, informática, telecomunicaciones, bioingeniería, etc.; Allí el trabajo es completamente multidisciplinar e híbrido, como lo son las tecnologías que produce. Hace muy poco han lanzado, con otros colegas, el prototipo de una tecnología llamada ‘Neural Dust‘, -Carmena la explica en el libro-, que combina diversas microtecnologías electrónicas, emisiones ultrasónicas y es capaz de enviar señales en tiempo real de la actividad neural en el cerebro a través del cráneo, o del sistema nervioso, en modo wireless. La tecnología acaba de recibir el Premio McKnight 2017 en innovaciones tecnológicas en neurociencia.

Otro caso destacado es el de Pablo Jarillo-Herrero trabaja en nanofísica, transporte cuántico electrónico y optoelectrónica en nuevos materiales bi-dimensionales como el grafeno, en el MIT. Su investigación, -como explica Pablo en su diálogo-, combina la mecánica cuántica con la teoría de la relatividad especial, con el fin de ‘montar’ una teoría de la ‘mecánica cuántica relativista’ con la que intentar comprender dicho comportamiento, poder aplicarlo en el mundo real y llegar a nuevas aplicaciones nunca vistas antes. Otro ejemplo es el del diálogo con el físico cuántico Ignacio Cirac, director de la división teórica del Instituto Max Planck de Óptica Cuántica, titulado: “La física cuántica tiene en cuenta el libre albedrío”. El último término de este título siempre había sido un concepto de humanidades pero aquí está explicado en relación a la ciencia de la física cuántica. Y, un ejemplo más: Ricardo Baeza-Yates, que es un científico de la computación y que investiga ahora en big data y machine learning aplicado a internet, se refiere en su diálogo precisamente a lo que preguntas, ya que sus investigaciones informáticas están focalizadas en predecir el comportamiento humano a gran escala, o a escala social, cuando el ‘comportamiento humano’ había sido siempre un tema propio de humanidades o ciencias de la salud. Ricardo me dice en su diálogo que yo intento sacarle del espacio teórico de la computación que es su disciplina natural de investigación, pero que a él le gusta, ya que su trabajo científico funciona en una vanguardia en la que la propia realidad también le obliga a hacer lo mismo.

Solo he dado algunos ejemplos ilustrativos, pero termino de contestarte diciendo que conversar con personas como estas que poseen un enorme bagaje de conocimientos y sabiduría, cuando saltan las divisiones entre disciplinas y ‘piensan fuera de la caja’ (think out of the box) dicen cosas absolutamente fascinantes. En las conversaciones del libro de puede comprobar.

¿Hay un diálogo en el libro que destaque por ser particularmente memorable?

R. Para mí, todos los diálogos han sido memorables, -y no es una frase hecha-, porque todos han sido completamente distintos. Fue particularmente memorable el de la astrofísica de exoplanetas Sara Seager, y también lo fue el del gran Hal Abelson de MIT CSAIL , y el de Henry Jenkins  co-fundador en el MIT del Comparative Media Studies . Aparte de su sabiduría, el contacto humano con personas como estas, es siempre emocionante. Podría citar otros participantes que, a su inmenso saber, suman una increíble empatía, humildad y capacidad para expresar de modo sencillo las cosas más complejas, como es el caso del Nobel Mario J. Molina ; o el del profesor de Harvard Álvaro Pascual-Leone ; o como la científica Rosalind Picard de MIT MediaLab, cuando habla de comunicación emocional o computación afectiva / affective computing. Otros me han gustado mucho por los imprevistos giros en sus respuestas; tecnólogos como Michail Bletsas, Hiroshi Ishii, o el científico de la inteligencia artificial (AI), José Hernández-Orallo, con el que incluso pude conversar sobre la fórmula de la felicidad, la relación entre inteligencia y humor; o sobre si la AI podría convertirse, o no, en una amenaza.

Y algunos casos, que a priori parecían ser más fríos o distantes por sus disciplinas, circunstancias o personalidad, ha sido la dinámica del propio diálogo la que hizo que los propios interlocutores se abrieran a contestar nuevas e inesperadas preguntas y a hacerlo más allá de su citada ‘zona de confort intelectual’. Como ocurrió con el científico de la computación Ricardo Baeza, cuando explicó que en algunos proyectos ha estado manejando los registros de comportamientos de 700 millones de personas, cada una de los cuales tiene una ‘long tail’ (larga cola). Y lo mismo con Javier Benedicto, hablando sobre cómo se planifica lo imposible en el espacio con el Programa Galileo. Hay también en el libro creadores en ingeniería y arquitectura como John Ochsendorf y Yung Ho Chang , ambos del MIT, que profundizan en sus conversaciones sobre la idea aparentemente contradictoria de que, a la vanguardia de la arquitectura también pueden se puede llegar basándose en la sabiduría olvidada de la tradición.

Mención especial merecen los filósofos y creadores participantes que lanzan valientes argumentos hacia el territorio natural de los científicos y tecnólogos, Javier Echeverria, a quien le encaja bien la teoría de que el universo que contemplamos pudiera ser una representación o gigantesco holograma, o Cueva de Platón multidimensional. O el caso de David Casacuberta que afirma sin ambages que “Encriptar es un derecho humano”. Desde el punto de vista personal también ha sido muy emocionante dialogar con John Perry Barlow, Richard Stallman y Tim O’Reilly, poeta, hacker y humanista, respectivamente, tres de mis héroes de la cultura digital.

Y emocionante también fue vivir el diálogo-epílogo que cierra el libro, con el artista José María Yturralde, alguien muy especial que añade una visión crítica a la ciencia general desde el arte, aparte de que argumenta sobre si es posible refutar al gran poeta John Keats y es cierta la ecuación belleza desigual a verdad ( Belleza ? verdad ) que le contradice, y si en el arte, se puede ir al pasado y cambiarlo, entre otras muchas reflexiones.

Cualquier conversación con la mayoría de estos 33 participantes, -no hay espacio aquí para citarlos a todos-, es memorable para mi por diversas razones, bien por la cantidad de sabiduría que acumulan cualquiera ellos y ellas, bien por el asombro que produce lo que están investigando; o por lo que piensan expresado en su diálogo y también, he de confesarlo, por el entusiasmo con que han accedido a participar en un proyecto y un libro tan heterodoxo como este.

Después de haber reunido estos diálogos en el libro, ¿cuál es tu opinión sobre el futuro de la ciencia? ¿Nos dirigimos hacia una mayor certeza en relación a esas cuestiones fundamentales, o las respuestas parecen estar aún bastante lejos?

R. Yo no soy científico y eso me da una cierta libertad para expresar mi opinión sin que otros colegas me afeen la conducta, aunque a seguro que alguien lo hará por mi, quizá, algo insolente atrevimiento y heterodoxia con este libro.

Yo haría una fusión de tus dos preguntas. Por una parte creo que la guía verdadera y más decisiva en nuestro camino al futuro es la ciencia, como se puede comprobar en el libro, pero siempre debemos tener en cuenta que la ciencia actual, es una ciencia interconectada o fertilizada por las humanidades y los efectos de la digitalización. Este camino no es ni será fácil porque, a pesar de la cantidad gigantesca de datos y evidencias que apoyan en sus diagnósticos a la verdadera ciencia, aún hay personas y entidades relevantes que son capaces de actuar negando grandes hechos científicos. También me resulta asombroso que en el actual sistema o universo de la comunicación de que dispone ahora la humanidad, y que nunca tuvo antes, prosperen crecientemente con tanta fortuna supersticiones, pseudociencias, esoterismos, o falsedades deliberadas a escala global.

El amor a la verdad, propio de la ciencia y las humanidades, es hoy más necesario que nunca, algo a cultivar en todos ámbitos de la educación. Entre las nuevas habilidades que tendremos que incentivar está la de educar para aprender a distinguir entre lo verdadero y lo falso en la ‘noosfera’ actual. Situándome en una posición como en la que adopta Henry Jenkins en el libro, -la de ‘utópico crítico’-, entiendo los medios de comunicación, (no de entretenimiento), como parte del sistema educativo de la sociedad y, creo, habría que aplicar en estos medios de comunicación esos mismos criterios éticos de amor a la verdad por encima de los criterios económicos habituales. A esto se le puede aplicar el perfectamente claro criterio que expresa en el libro Richard Stallman: Es absurdo preguntar si la ética es rentable o no, porque es una responsabilidad previa, una obligación hacia los demás… La elección de la ética como guía sólo cuando es rentable es realmente lo mismo que no tener ninguna ética”.

Los nuevos conocimientos sobre las certezas fundamentales ya no son propios de una disciplina concreta sino que es la combinatoria humanidades y método científico la que nos permite, como dice en el libro el físico del CERN José Bernabéu, ampliar las playas de nuestra pequeña isla de conocimientos y certezas, contra el enorme océano de nuestra ignorancia. Creo que cada certeza demostrada científicamente nos trae nuevas y apasionantes preguntas; así que para mí, las grandes respuestas se encuentran sobre un horizonte hacia el cual va nuestro camino y al que, como cualquier horizonte, nunca lograremos llegar. Parafraseando a Steve Jobs, diré que en ese mismo camino también está nuestra recompensa.

Finalmente quiero expresar que coincido con Tim O’Reilly en que algunas de la certezas que nos proporciona la ciencia aplicada, es decir la tecnología, debemos orientarla como dice Tim en el libro, a “hacer del mundo un lugar mejor” (aunque no siempre es así), y combinar eso con la máxima de Richard Stallman: “La tecnología sin la influencia de la ética es probable que haga daño.”. No hay certeza garantizada ante nosotros pero hemos de ser conscientes como dice el mismo O’Reilly en su foreword del libro que “El futuro no es algo que ‘sucede’; es algo que nosotros creamos”). Por tanto, que el futuro sea mejor en términos de cuestiones fundamentales depende solo de nosotros. Y esa sí es una buena certeza.

Sunday, August 27th, 2017

Conversing with Leading Thinkers

A surprising book for our times comes true

Adolfo Plasencia

Front and back cover of the book, published by MIT Press

Is the Universe a Hologram?

Scientists Answer the Most Provocative Questions

Foreword by Tim O’Reilly
Conversations with
Hal Abelson, Ricardo Baeza-Yates, John Perry Barlow, Javier Benedicto, José Bernabéu, Michail Bletsas, Jose M. Carmena, David Casacuberta, Yung Ho Chang, Ignacio Cirac, Gianluigi Colalucci, Avelino Corma, Bernardo Cuenca Grau, Javier Echeverria, José Hernández-Orallo, Hiroshi Ishii, Pablo Jarillo-Herrero, Henry Jenkins, Anne Margulies, Mario J. Molina, Tim O’Reilly, John Ochsendorf, Paul Osterman, Alvaro Pascual-Leone, Rosalind W. Picard, Howard Rheingold, Alejandro W. Rodriguez, Israel Ruiz, Sara Seager, Richard Stallman, Antonio Torralba, Bebo White, José María Yturralde

Overview

Science today is more a process of collaboration than moments of individual “eurekas.” This book recreates that kind of synergy by offering a series of interconnected dialogues with leading scientists who are asked to reflect on key questions and concepts about the physical world, technology, and the mind. These thinkers offer both specific observations and broader comments about the intellectual traditions that inform these questions; doing so, they reveal a rich seam of interacting ideas.
The persistent paradox of our era is that in a world of unprecedented access to information, many of the most important questions remain unsolved. These conversations (conducted by a science writer, Adolfo Plasencia) reflect this, with scientists addressing such issues as intelligence, consciousness, global warming, energy, technology, matter, the possibility of another earth, changing the past, and even the philosophical curveball, “is the universe a hologram?”
The dialogues discuss such fascinating aspects of the physical world as the function of the quantum bit, the primordial cosmology of the universe, and the wisdom of hewn stones. They offer optimistic but reasoned views of technology, considering convergence culture, algorithms, “Beauty ? Truth,” the hacker ethic, AI, and other topics. And they offer perspectives from a range of disciplines on intelligence, discussing subjects that include the neurophysiology of the brain, affective computing, collaborative innovation, and the wisdom of crowds.

Conversing with Leading Thinkers

A surprising book for our times comes true

by: Adolfo Plasencia

The long experience of putting together the contents of this book: “Is the Universe a Hologram? Scientists Answer the Most Provocative Questions”, just published by The MIT Press, has been for me something extraordinary and is perhaps unique in this world of hyperspecialization we now live in. The publishing house itself, conscious of the diversity of its contents, placed it for months high up on the Web list of its section ‘Science’, but also in that of ‘General Interest’. It’s true that it’s a difficult book to place within the conventional classification. And that will also hold true for the “specialist” sections of bookshops.

It’s a book of non-linear contents, something which today is at the very least surprising, but at the same time most welcome. Any observer with curiosity, and whose capacity for amazement is in a good state of health, knows that the development both of basic science and applied science, technological development and new discoveries are being taken over by hybrid disciplines. Exactly where discovery takes place today has become fuzzy. The points of intersection between equally fuzzy disciplines are where the new flashpoints heralding the future are located. These produce the sparks that are transforming both the horizons of thinking and creation, as well as education, which has ceased to be the guarantee of a professional life with a fixed vocation for the rest of one’s life. This book bears witness to that. Everything is shifting. One illustration of this, taken from the book, is that of José M. Carmena who is director of his own laboratory at UC Berkeley where he investigates Brain-Machine Interface Systems (BMI); neuroprosthesis, the ‘neural basis of sensorimotor learning and control’ and ‘neural ensemble computation’. Professor Carmena, before founding his own laboratory in Berkeley undertook Electronic Engineering studies in Spain, then Robotics and Artificial Intelligence in the United Kingdom and then Neuroscience in the United States. He now works in something even more surprising, also mentioned in the book, called “Neural Dust”. Carmena is carrying out research into the intersections between Neuroscience, A.I. and all types of engineering, electronics and nanotechnologies.

The book – preceded by a foreword written by the prestigious Tim O’Reilly, formulator of Web 2.0-, includes 33 conversations on different aspects of science, technologies, new fields of the humanities, the Internet, on the effects and ethical criteria concerning the use of technologies, all of which affect both individuals and society as a whole. It is a set of dialogues (not interviews), designed to be interrelated and undertaken using a special method of dialogue, partly based on what we find in the works of Plato, such as Phaedrus or Theaetetus. The book has an interconnected literary structure from which emerges questions and answers, sometimes long and thoughtful, and at other, sudden and unexpected. Questions interweave between the dialogues and their participants in such a way that they led the expert on the Internet, Ricardo Baeza-Yates, to tell me- “Not only do are you trying to find out about our searches and findings in the fields of knowledge and technology, but you are also cross-referencing us with the humanities so that we put ourselves at risk. What you like most is to take us out of our ‘intellectual comfort zone’. But that’s O.K with me, I like it”. Another example of someone who took risks in his conversation in the book is the young MIT physicist Pablo Jarillo-Herrero, pioneer of ‘two dimensional materials’. Pablo, a few months before undertaking the dialogue for the book received an award from President Barak Obama, the Presidential Early Career Awards for Scientists and Engineers, an awards that recognizes young scientists that take on the riskiest of research and confront the greatest challenges. The title of Pablo’s dialogue in the book uses his own words “Graphene is the finest material that has ever existed, exists and will exist”. Although there are many other worthy examples I could mention, space does not permit it here.

Questions are much more important than answers

To get an immediate idea of the diverse contents of this book, the best thing to do is to carefully read the list of questions that form the contents of the book: questions such as “What is intelligence, how does it work, where does it reside, and how is it measured?”; “What will intelligent machines be like? Will there be nonbiological intelligence (not based on Homo Sapiens)?”; “Where does consciousness reside and how does it emerge?”; “Is the universe a hologram?” (discussed by the philosopher Javier Echeverría); “How does the brain really work? Where is the “I”?; “Is it possible to govern uncertainty and live with its stochastic effects? Can we plan the impossible?”; “Are search technologies now allowing us to remember the future?”…. And there are also dialogue titles such as, for example “Quantum Physics Takes Free Will into Account”, a dialogue with Ignacio Cirac, director of the Theoretical Division of the Max-Planck institute for Quantum Optics, who describes the ‘little problem’ of quantum physics called the ‘problem of measurement’ that tries to discover why that discipline describes knowledge of ‘the others’, but is incapable of describing itself. There are other expressive titles such as: “The Emergence of a Nonbiological Intelligence”, with Michail Bletsas, director of computation at MIT Media Lab; or “Remembering Our Future: The Frontier of Search Technologies”, with the information technology scientist Ricardo Baeza-Yates.

In the book I have a dialogue with José Bernabéu about, among other things, whether, having found the Higgs Boson and other fundamental particles at CERN, he can enlighten us on one of the more categorical – in Berbabéu’s own words more mystical- questions of physics: “how mass arises from the properties of the vacuum state”… Or going beyond that question, as he explains, “That arrow of time does not eliminate the question of whether the dynamics of the fundamental laws for elementary particles, for those that we observe to have reversible processes in time, are able to describe both the direct process and the reverse process in time”, things that are not contradictory and something that the Harvard neurophysiologist, Alvaro Pascual-Leone affirms when he says that “causality ceases to exist”, a statement that the quantum physicist Ignacio Cirac is also party to. However what really interests Pascual-Leone is “the deep workings of the mind within the brain; and what is intelligence, that emerging property of the brain and to know where it resides and why some have more and others less”.

But the book’s not only about that. Other important questions are addressed too, for example, the relationship between ethics and the uses of technology. The great Richard Stallman reflects in the book on the ‘hacker ethics’ paradigm and explains the reason “It’s absurd to ask whether ethics is profitable or not; because it is a prior responsibility, an obligation towards others”. And why Choosing ethics as a guide only when it is profitable is really the same as not having any ethics.” David Casacuberta also gives us his strong and wide-ranging reasons on why “Encryption must be considered as a human right.”

 

 

 

 

 

 

 

Saturday, June 3rd, 2017

Meritocracia Radical

Hal Abelson, uno de los científicos clave y presidente del Comité de Estrategias y Tecnologías Educativas del MIT, me dijo que los tres pilares de los valores del MIT son en primer lugar la “meritocracia radical”, en segundo lugar “la innovación” y en tercer lugar “el conocimiento abierto”, es decir la ‘apertura’.

Adolfo y HalHal Abelson en su despacho en el MIT CSAIL, con Adolfo Plasencia

En el mundo de la empresa y sobre todo en un tejido empresarial de microempresas como el nuestro la meritocracia radical se da por supuesta. ¿A quién se le ocurriría poner a un, -digámoslo claro- inepto, o a un yerno, cuñado (con perdón), o compañero de partido –no de los del fútbol- sin capacidades, en un puesto clave del que dependa garantizar la supervivencia o viabilidad de nuestra empresa? Por eso, en el darwiniano mundo de las microempresas se supone instalada per se la meritocracia radical –salvo raras excepciones, que las hay-

Harold me dijo también que lo de la meritocracia radical no la aplicaban porque eran muy buenas personas o muy altruistas, todo lo contrario. La aplican por una simple cuestión de supervivencia en el liderazgo. Si ella, pasarían en poco tiempo a ser ‘del montón’. Eso les permite ser desde hace medio siglo ser, sin discusión, la primera universidad del mundo en ingenierías y tecnología. Porque la meritocracia radical es muy cruel, sobre todo con los mediocres y tramposos –aunque, por desgracia no siempre-. Un mercado en el que la competencia es real y leal, con leyes claras que se cumplen, en que lo mejor se impone a lo peor, en el que las reglas no son deformadas por los mas próximos a poderes capaces de inclinar la rama y sus frutos hacia ellos, (sin el menor mérito por su parte) es un ecosistema que, como la madre naturaleza evoluciona progresando hacia la diversidad. Si las sociedades en que vivimos se basaran en esas darwinianas reglas evolucionarían en una dirección correcta como lo hace la selección natural. La naturaleza, en realidad no funciona con la aparente ‘ley del mas fuerte’ sino con el modo mas eficiente para sobrevivir, sin embargo socialmente casi parece inevitable que tramposos y especuladores se salgan con la suya. Hecha la ley, hecha la trampa.

El mundo de los innovadores es un ecosistema muy darwiniano en el que también la meritocracia radical –además capacidad de respuesta y asertividad- se le supone. Sin ella es muy, muy difícil innovar. Al principio de nuestra conversación me resultaba raro que Hal me hablara, en uno de los mejores templos del conocimiento ingenieril, de que lo primero es ‘tener’ un sistema de valores. Porque lo de los valores y la ética no lo he visto apenas en nuestro país asociado a temas de ingeniería o de tecnología, sin embargo Habelson esta convencido de que cualquier modelo de éxito en ciencia o ingeniería esta soportado por un sistema de ‘valores’. Los ‘valores’ no solo son, por tanto corralito de humanistas, aunque algunos de ellos hablen de ello con cierta exclusividad excluyente.

Hagamos ahora lo que proponía John Lennon en Imagine. Imagina una economía basada en un sistema de ‘valores’. Imagina que nuestro ecosistema de empresas e innovación estuviera esencialmente basado en la meritocracia radical y la ‘apertura’ del conocimiento. Imagina a nuestro comercio sin trampas, con reguladores guardianes de esos valores que sacan de él a mediocres, tramposos y ventajistas poniendo a cada uno en su lugar. Y ahora comparen lo que se deduce de este ejercicio de imaginar, con el momento actual de nuestra sociedad, nuestros mercados, nuestra economía.

¿Qué cambios creen que habría que hacer a nuestra realidad para acercarla a ese ecosistema que acabamos de imaginar?.

Y una pregunta final, sin animo de ofender ni de afear la conducta a nadie. ¿Por qué creen que muchas nuestra mejores cabezas trabajan e innovan tan lejos, si aquí se come y vive tan bien y tenemos tan buen clima? Si no es por lo que tenemos… ¿Será por algo que nos falta?

4 Cientificos-p

Artículo publicado en el Suplemento Innovadores de El Mundo el 25 de enero de 2010 (página 5)

Wednesday, March 3rd, 2010

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