Archivo de November, 2011

La genómica será cuestión de tallas

Diálogo con Jose María Ordovás sobre “Herencia,  Nutrición y Genoma”.

José María Ordovás es Catedrático de nutrición, es pionero y uno de los mejores especialistas en nutrigenética y nutrigenómica en el escenario ineternacional. Dirige el Laboratorio de Nutrición y Genética de la Universidad de Tufts en Boston (EE.UU.)  vive entre Boston y España. Además de trabajar en la capital de Massachussets también director científico del Instituto Madrileño de Estudios Avanzados (IMDEA) e investigador del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) en España. Nos hemos encontrado tras su intervención en el II Encuentro Internacional de Biotecnología, que ha organizado la iniciativa Bioval, BioRegión de la Comunidad Valenciana, para hablarnos de lo que esta sucediendo en la vanguardia de la Biotecnología, la Nutrigenómica y Nutrigenética, las disciplinas que son su especialidad. 

Las biotecnologías, disciplinas híbridas

A. P.: Hablemos  sobre la complejidad de los campos a los que te dedicas ¿Porqué tantos términos híbridos: biogenética, nutrigenómica, nutrigenética? …, ¿ha de ser así de compleja ahora la realidad científica de las ciencia de la vida?

J. M. O.: “En estos momentos, nadie ha de ser experto en todo. Es imposible porque lo que acabas es siendo bueno para nada. Lo que hay que hacer es contar con buenos colaboradores. Para eso están las redes científicas que permiten, precisamente esa unión de expertos, bien sea de biología, de ética, bien sea de negocios, de bioinformática, o de epidemiología, por ejemplo. Nos hacen falta en estos momentos grandes colaboraciones materializadas en grandes consorcios que van a hacer que lo que antes parecía imposible en el próximo futuro sea una realidad”.

A. P.: Pero, reconocerás que para coordinar esas complejas colaboraciones es necesaria una visión mucho mas holística de la que teníamos, ¿no es así?

J. M. O.: “Por supuesto. En la medicina, por ejemplo, hasta hace muy poco hemos estado viviendo en islas. De hecho las especialidades médicas aun son islas. Pediatría, ginecología, geriatría, endocrinología todas estaban organizadas como especialidades en compartimentos artificiales. Pero en realidad lo que nos interesa, a cada uno de nosotros, a cada ser humano es nuestra salud y todos los sistemas que tratan estas especialidades, como vamos comprobando día a día, están interconectados entre sí, con redes muy complejas. No se puede aislar el corazón. Si algo lo pasa al corazón repercute en todos los demás sistemas, órganos y sistemas del cuerpo humano. Entonces, como parte de esa nueva biomedicina es el aspecto mucho mas holístico de tener en consideración esa red que hace que nuestro organismo funcione apropiadamente.”

Adolfo Plasencia y Jose María Ordovás, durante el II Encuentro Internacional de Biotecnología

La revolución de la genómica

A.P.: Quizás estamos encima de la revolución genómica y ya es una evidencia, pero ¿cómo le podemos explicar al ciudadano de la calle cuál es el alcance de lo que significa la revolución genómica y si hay un antes y un después de esa revolución para nuestras sociedad?. ¿Qué significa la genómica para las sociedades y para el conjunto de la ciencia y de qué escala estaríamos hablando?

J. M. O.: “Lo que significa es que después de mucho tiempo, hemos sabido que mucho de cómo somos, de las enfermedades que podemos tener o dejar de tener, de si vamos a ser longevos o no, de si vamos ser altos o bajos, mucho o poco inteligentes, mas o menos obesos. Todo lo que sabíamos sobre ello era una cosa hereditaria.  No había mas que mirar a las familias ¿verdad? Había familias longevas, las había obesas, las había todo lo contrario. Entonces, lo que la genómica nos permite poner nombre y apellidos al origen de esa herencia. Es decir, esta persona es obesa porque este gen, aquél otro o éste conjunto de genes, falla ¿porqué?. Pues porque lo ha heredado de sus padres. Mucha de esa incertidumbre que existía en el pasado ahora deja de existir porque conocemos las bases biológicas de porqué somos como somos. No solamente en lo biológico sino también en lo psicológico”.

A. P.: Dices que el genoma forma parte de nuestra herencia y observando a las familias y a las herencias… estaríamos un poco predeterminados. Eso sería un poco determinista ¿no? Pero luego hay una parte, por ejemplo, la nutrición que depende el medio ambiente, de la cultura…; esta sería la parte menos determinista. El conjunto seríamos nosotros. ¿Podríamos expresarlo así?

J. M. O.: Efectivamente. Siempre ha estado ahí eso de dicotomizar: ¿somos herencia o somos ambiente? La realidad es que somos la mezcla, el conjunto de los dos. Genéticamente podemos estar mas o menos predispuestos a padecer o dejar de padecer algo. Pero es como una pistola o un rifle que puede estar cargada, pero que hasta que no aplicas el gatillo, ahí no pasa nada. Es un objeto que no hace nada en nosotros. Si una persona esta predispuesta a la obesidad, que es lo que mas parece preocupar a la gente  hoy en día…. La obesidad esta ahí, digamos, ‘durmiente’ pero solamente se va a expresar cuando apretamos el gatillo. El gatillo es el medio ambiente. Es lo que comemos, lo que hacemos o dejamos de hacer en el día a día. Eso es lo que va a provocar el estrés del gatillo.

 

 Nutrición y herencia

A. P.: Tu eres discípulo de Grande Covián. Él era muy pragmático. Decía: “somos lo que comemos”. No quería que les adjudicaremos a los alimentos, ni siquiera a la herencia propiedades o términos y virtudes esotéricos. Decía “La realidad es la que es y las cosa son como son”.  Entendía, -corrígeme si me equivoco- como una prevención, llegar a la salud, mas que arreglando una cosa que se ha estropeado, siendo precisos y racionales en la alimentación, mas a través del antes que por el después. ¿Tú estas en esa línea también?

J. M. O.: “Totalmente. En nutrición, las dietas milagro no existen. La evidencia de que no existen es que como bien sabemos, cada año la ‘dieta milagro’ es diferente. Si una dieta fuera a solucionar los problemas estaría con nosotros continuamente. Pero no. La gente prueba y parece que funciona, pero no funciona. Y al año siguiente va a intentar otra cosa. La buena nutrición es cuestión de sentido común, de hacer lo que nuestra padres, abuelos, tatarabuelo venia practicando, porque curiosamente sabían muy bien lo que tenía que hacer para estar nos y sacar del medio ambiente el mejor provecho posible. Tú lo has dicho: la dieta es pare prevenir que tengamos enfermedades comunes: la diabetes, la obesidad, las dolencias cardiovasculares, el cáncer. Sirve para prevenir,  pero una vez  has caído presa de la enfermedad, no va a actuar como una medicina, no es un fármaco”.

 

Medicina Individualizada

A. P.: Se habla mucho en algunos ámbitos científico y tecnológicos de la promesa de las disciplinas que has dicho (genómica, genética y de las biotecnologías de una medicina futura totalmente personalizada. Cada ser humano tiene  un genoma distinto y un entono propio, una cultura… y manejando todo eso a la vez, es que lo médico para tratar a cada paciente con una medicina exactamente adaptada para él y para nadie mas, como la que mas eficaz sería ¿Qué opinas al respecto? ^¿Estamos lejos de ese sueño?

J. M. O.:  “Desde mi punto de vista, ni es factible ni tampoco necesario. Si cada uno de nosotros necesitara algo tan personalizado que fuera diferente a los demás, nos iría muy mal. Imagina que en la industria del automóvil construyera cada motor para un tipo diferente de gasolina. La cosa iba a ir un poco mal. Es igual para nosotros. A través de la evolución nos hemos ido especializando. Un esquimal es diferente a un bosquimano. Un noruego, diferente a un mediterráneo, expuesto a diferentes luces, climas y diferente cultura. Nuestro genoma se ha ido adaptando al lugar donde hemos vivido y ha habido una tremenda plasticidad de adaptación. La movilidad de ahora es solo de las dos ultimas dos generaciones. La gente nacía, vivía y moría en el mismo sitio y el genoma interaccionaba siempre mas o menos igual.. los padres, los abuelos… siempre con el mismo ambiente y había una tremenda plasticidad de adaptación. ¿Qué es lo que ocurre ahora? Pues que hemos roto la comunicación genómico-ambiental que apenas se había movido en mucho tiempo. De ahí que ahora tengamos muchos de los nuevos problemas que tenemos en estos momentos.

Por lo tanto que como lo yo veo es que en la medicina del próximo futuro lo que va a haber son recomendaciones genómicas a subgrupos, caracterizados por unas determinadas genómicas. Pero no podemos pensar ni en un millón, ni en mil millones de recomendaciones. Podemos pensar mas o menos en una docena. Pero igual que en la zapatería no existe un número infinito de tallas, con las dietas, con el comportamiento va a ser lo mismo, una cuestión de tallas”.

A.P.: Estamos en un encuentro de biotecnología, en Bioval, Bioregión de la Comunidad Valenciana. Los tiempos son difíciles para avanzar en al investigación, en el desarrollo de empresas. Hay una crisis muy fuerte y es necesario elegir prioridades. En sector de la de la biotecnología y  también en la nutrigenómica, que es tu campo ¿Cuál serían las prioridades esenciales. Qué en que tipo de investigaciones y también de empresas habría que priorizar ahora, en tu opinión?

J. M. O.:  “Yo creo que habría que empezar por la educación, peor no solo a los niños sino, por ejemplo, también a las madres que van a tener niños para que ya nazcan adaptados a lo que va a ser el futuro de la salud y la medicina, conociendo también lo que son los nuevos hábitos. Nada podemos hacer por ahora en términos de modificar la genética, pero podemos modificar los hábitos y, como bien sabes, podemos modificar la epigenética, para lo que no se requiere  introducir mutaciones en nuestros genomas sino modificar nuestro ambiente, el materno y aquel en el que crecemos. Ya que incluso a corto plazo incluso el medioambiente incluso socioeconómico esta interaccionado con la genómica humana. En cuanto a las empresas, lo que tienen que hacer es desarrollar tecnologías de diagnóstico genético cada vez mas amplias y cada vez mas baratas para que la genómica sea un producto al alcance de todos. Que no sea una cosa elitista y que todos puedan participar de estos beneficios. Y nosotros como científicos con la capacidad que tenemos de grandes consorcios,  sin en absoluto animo de lucro, pongamos conocimiento al alcance de todos, tanto de la población como del mundo empresarial de las compañías, para que ellos que saben hacerlo, comercialicen este conocimiento para el beneficio de todos.”

Tuesday, November 29th, 2011

Alejandro Rodríguez-Wong: un genio de la física de las nanomáquinas y los acelerómetros

Apple, acaba de solicitar a la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos la patente de un sistema para proteger los smartphones de los daños por caída con un micro-airbag similar en su efectos equivalentes a los de los automóviles. Como relata  Helga Yagüe en The Inquirer, el mecanismo de la patente solicitada funciona gracias a una especie de cámara fabricada con goma, (o gel, silicona, espuma o cualquier otro material viscoelástico) situada entre el cristal de la pantalla y el resto del dispositivo, que se inflaría si el acelerómetro detecta un inminente impacto contra el suelo. La mayoría de los usuarios de los iPhone ni siquiera sabe que entre otros increíbles tecnologias, el artefacto que  suele llevar en su bolsilo o es su mano incluyen unos micro-mecanismos que se ha dado en llamar ‘acelerómetros’ que dota al iPhone y a otros dispositivo de la capacidad de saber dónde esta el ‘arriba ‘ y el ‘abajo’ -son los responsables pro ejemplo que la pantalla pasa de vertical a horizontal instantáneamente-  y también proporcionan a los dispositivos moviles de otro muchas capacidades, desde las en relaciones nuestro entorno espacial próximo, como las tecnologias ya usadas en dispositivos equivalentes y giroscópicos de mantenimiento del equilibrio en el famoso Segway o incluso para mantener orientada a la Estación Espacial Internacional ISS (capaces de generar un ‘horizontes artificiales’ utilizando algunas estrellas de referencia). Su funcionamiento tiene que ver con el hasta hace poco misterioso el efecto Casimir o las fuerzas de Casimir-Polder, que una serie de genios de la nano-fisica y la matemáticas han acabado por desvelar. Entre ellos esta Alejandro Rodríguez-Wong un joven científico del MIT, hoy también en Harvard, con el que he tenido el privilegio de poder hablar sobre el misterioso efecto Casimir o la fuerzas de Casimir-Polder .

Aunque insignificantes a otras escalas, las Fuerzas Casimir pueden hacer que las partes móviles de las micromáquinas, como la que se muestra aquí, se unan (Foto: Sandia Labs). Estas ‘fuerzas’ son las responsables de la espectacular respuesta de los acelerómetros  a los cambios de posición de dispositivos, por ejemplo, como el iPad y el iPhone.

Alejandro es un investigador nacido en Cuba que graduó en física MIT en solo tres años en 2006. Con veintipocos años ha liderado como investigador principal un innovador trabajo en nanofísica, con aplicaciones decisivas en nanomáquinas. Investiga en física cuántica y el trabajo de un grupo, con él como investigador principal, del Massachussets Institute of Technology. Allí he dialogado con Alejandro sobre sus vanguardistas investigaciones.

En Wikipedia está explicado de una forma muy sintética y pedagógica: el efecto Casimir o la fuerza de Casimir-Polder es un efecto predicho por la teoría cuántica de campos que resulta medible y que consiste en que, dados dos objetos metálicos separados por una distancia pequeña comparada con la de los objetos, aparece una fuerza atractiva entre objetos debido a un efecto asociado al vacío cuántico. Aunque suena muy raro, la aplicaciones de esta fuerzas se han vuelto muy importantes debido a la explosión del uso de las nanotecnologías. En ése ámbito las nonomáquinas no se comportan como el las máquinas y mecanismo a escalas mayores como la de los objetos que vemos a simple vista. Por ello las fuerzas del efecto Casimir se han vuelo importantísimas para la nanoingeniería y la nanomecánica. En la escala nanométrica la intensidad de la fuerza cae rápidamente con la distancia así que es solamente medible cuando la distancia entre los objetos es extremadamente pequeña. En una escala por debajo del micrómetro, esta fuerza llega a ser tan fuerte que se convierte en la fuerza dominante entre dos conductores neutros. Para diseñar nanomáquinas y nanorobots el campo de Alejandro Rodríguez-Wong va a tener y ya tiene muchísimas aplicaciones práctica inmediatas. Por ejemplo este tipo de magnitud de fuerzas tienen que ver con los acelerómetros que hacen que el iPhone cambie su pantalla instantáneamente de vertical a horizontal al girarlo, o que los microespejos de los proyectores digitales funcione correctamente.

La importancia de la física aplicada en al que trabaja Alejandro es importantísima para el diseño e componentes nanotecnológicos. Alejandro nació en Cuba, se fue a EE.UU. con 13 años y me cuenta que su familia siempre le incluyó el amor la ciencia. “Desde que vine a EE.UU., me enamoré de la física y, desde segundo año de secundaria, creo, ya decidí que quería venir al MIT. Me gradué aquí e interactué mucho con mis profesores con los que ahora estoy trabajando. Por eso estoy ahora investigando en este nuevo tipo de física que es en parte computación y en parte física teórica. En esa confluencia o intersección estoy trabajando”.

Alejandro Rodríguez-Wong en su despacho del MIT

Me cuenta algo muy interesante de porque ha acabado trabajando en las fuerzas que controlan las nanomáquinas: “Yo comencé mi carrera en el MIT enamorado de la teoría de al relatividad general, de la cosmovisión que significaban las teorías de Einstein pero, resultó que en el MIT hay un ecosistema de conocimiento muy pragmático, muy práctico. Aquí hay muchos teóricos, la parte teórica es fortísima. Pero también las personas que te rodean siempre estén pensando en aplicaciones prácticas, en que hará las industria y las empresas con lo que estas trabajando y en como ayudará a la sociedad de modo práctico lo que esta investigado. Ese tipo de pensamiento es que me hizo penae en la mecánica cuántica, en el mundo nanoscópico, como una fuente desde donde de una forma mas directa, mas práctica puedo ayudar a la sociedad”.

Le pido que me hable de su trabajo de forma que lo podemos comprender y me dice: “imagina que dos objetos neutros –sin carga electromagnética- en el vacío se atraen, y en cierta escala esa atracción esta originada por fuerzas algo misteriosas, en el sentido de que no son explicadas fácilmente por las leyes clásicas. Eso ocurre porque el campo electromagnético penetra en el vacío. El vacío no es vacío, no es la nada. Y dentro el vacío también hay energía. A este tipo de energía difícil de describir, lo científicos les llaman ‘fotones virtuales’, que no son tan virtuales ya que poseen ramificaciones físicas, porque puedes observar su efectos. Se les llama ‘virtuales’ porque sus explicación viene del Principio de Incertidumbre de Heisenberg. Una de las formas mas comprensibles de explicar el mundo nanofísico es que a esa escala nada esta fijo, hay mucho caos, siempre esta cambiando. Y las cargas nanoscópicas que tiene esas ‘particulas virtuales’ interactúan entre si según las leyes de la mecánica cuántica”. “Las fuerzas Casimir, que estamos estudiando, han sido medidas en mas de 20 experimentos. A media que las tecnología se va miniatutizando y vamos disminuyendo el tamaño de las dispositivos, estas fuerzas van tomando un valor mas prominente. Hay ahora en estos momentos máquinas electrónicas, micromáquinas, que se bloquean, que no funcionan como tiene que funcionar por la existencia de esta fuerzas y otra fuerza electromagnéticas de esa misma escala. Esas fuerzas no tienen que ver con la gravedad sino con los efectos de las fuerzas cuánticas y son decisivas para el funcionamiento de los microdispositivos. Sus efectos están inpactando en muchas de la microtecnologías que esta saliendo y ya se están fabricando”. Por ello el campo aparentemente muy teórico de Alejandro es urgido por la industria de la fabricación electromecánica que ya esta fabricando a esas escala tan pequeñas los dispositivos que usamos ahora como el los teléfonos móviles inteligentes o microdispositivos en las cadenas de fabricación o en los hospitales.  “Sí, eso es –dice Alejandro-, las cosas que a veces parece ser las menos importantes, de pronto, son las mas decisivas y revolucionarias en la práctica. En esos momentos la relatividad general de Einstein está en los iPhone, el Seagway, el iPad, en todo los satélites que hay en el mundo y en muchas tecnologías que usa muchísima gente, desde los ordenadores a los aparatos para ver el interior del cerebro”.

……………………..

Un síntesis de este artículo se publicó en el Suplemento Innovadores de El Mundo el 21 de junio de 2010.

 

Sunday, November 20th, 2011

Meritocracia

El empresario Juan Roig tiene, según dicen los que lo conocen de cerca, la costumbre de hablar claro y ser directo. Esto no es muy común en el mundo político o diplomático pero sí muy valorado en los sectores de la economía empresarial donde son esenciales la fiabilidad, los hechos y la trayectoria en el tiempo (ademas de las cifras). Son las base del prestigio empresarial contra los que difícilmente pueden las criticas sesgadas e interesadas. Roig creó y dirige una empresa, Mercadona, que ya da trabajo, según la memoria de 2010 (que todo el mundo puede encontrar en Google y leer en Internet ya que es pública), a 104.000 personas  de los 3.500 nuevos puestos han sido creados el año pasado en plena vorágine de la crisis, y aporta al PIB nacional tres mil millones de euros. Aparte de ello, un estudio internacional la situaba en el cuarto puesto del ranking mundial de empresas mas valoradas pero sus trabajadores, además de ser una empresa que no hace contratos temporales, aunque si prueba durante seis meses las capacidades antes de trabajar en la empresa. Es una entidad en la que se valora mucho la cultura del esfuerzo y de la eficiencia cosa que no gusta a todo el mundo, como es natural, no hay mas que ver comentarios particulares en las redes sociales que, por otra parte, retratan bastante bien a quien los publica.

Con esas credenciales, es normal que el discurso de Juan Roig en calidad de patrocinador del Premio al Emprendedor de los Premios Rey Jaime I 2011, -que esta dotado con 100.000 euros-, despertara expectación por su preocupación expresada en palabras que van mas alla de su empresa y de la coyuntura puntual actual, por mala que esta sea. Roig se manifestó muy preocupado por el tipo de cultura social al que hemos llegado en nuestro país y de cuya lamentable situación actual piensa que, en gran parte, esta causada no solo por causas exteriores, sino por nuestro planteamiento social en relación al concepto que tenemos tanto del esfuerzo como de la valoración de sus resultados. El empresario dijo algo que enseguida fue titular: “debemos pasar de la cultura del maná a la cultura del esfuerzo“. Sin embargo yo prefiero de su discurso otra idea que me parece crucial. Juan Roig cree necesario “un cambio de modelo mental y modelo de valores”. La prefiero y la comparto por dos cosas: primero, porque en ella hay un buen diagnóstico de lo que estamos viviendo y, segundo, porque mira al futuro. Nuestro cambio a mejor pasa por una profunda modificación de nuestra cultura sobre esfuerzo y resultado. También dijo que hemos de hacer, -tal como dijo Mies Van De Rohe “mas con menos”. Y sobre nuestro modelo productivo (ése en que ya hay una opinión generalizada que hay que cambiar) afirmó que hemos creado “un entorno sobreprotegido y poco productivo”. Pero claro, incluso hoy en la cultura social en que vivimos, -que Roig denuncia-, hay hasta quien critica el concepto de ‘productivo’.

Estando de acuerdo con ese discurso, tanto en el fondo como en la forma, yo aun iría mas alla, -aunque eso pude tener con el cambio de valores que necesitamos-. Y es que hay algo para mi ya obvio: también ha desparecido es esta sociedad la verdadera cultura de la meritocracia, que se esfuerza en valorar, y no dificultar, el esfuerzo de los mas capaces, que son suplantados por impresentables en infinidad de lugares clave de nuestra sociedad (los de la CAM y su ‘reguladores’ clama al cielo), lo que también en parte nos ha llevado a donde estamos. Además de que ese conjunto de cosas nos ha conducido, como dijo otra de las premiadas María Jose Alonso, a ser incapaces de retener nuestro mejor talento o de captar el de fuera que podría ayudar aquí. Pero claro, eso imposible sin que funcione la verdadera meritocracia.

Tiempo-esfuerzo-recompensa

Meritocracia radical y sistema de valores

Pero no en todos los sitios ocurre así con la cultura de la meritocracia, porque dicha cultura debe tener que ver también con determinados buenos valores. Y vuelvo a un tema en el que creo que ahora, tal como van las cosas debemos ser recurrentes. Hal Abelson, uno de los científicos clave y presidente del Comité de Estrategias y Tecnologías Educativas del MIT, me dijo en una conversación, literalmente “los tres pilares de los valores del MIT son primero, la ‘meritocracia radical’, el segundo  ‘la innovación’ y el tercero ‘el conocimiento abierto’, es decir la ‘apertura’. En el mundo de la empresa y sobre todo en un tejido empresarial de microempresas como el nuestro la meritocracia radical se da por supuesta. ¿A quién se le ocurriría condiderar (con las debidas excepciones),  el situar a un, -digámoslo claro- inepto, yerno, cuñado (con perdón), o compañero de partido –no de los del fútbol- sin capacidades, en un puesto clave del que dependa garantizar la supervivencia o viabilidad de nuestra empresa? Por eso, en el darwiniano mundo de las microempresas se supone instalada per se la meritocracia radical –salvo raras excepciones-

Me dijo Harold también que no aplicaban la ‘la meritocracia radical ‘ porque eran muy buenas personas o muy altruistas, todo lo contrario. La aplican en el MIT, por una simple cuestión de supervivencia en el liderazgo. Sin ella, pasarían en poco tiempo a ser ‘del montón’. Eso les permite ser desde hace medio siglo, sin discusión, la universidad del mundo líder en ingenierías y tecnología. La meritocracia radical es muy cruel, sobre todo con los mediocres y tramposos –aunque, por desgracia, no siempre-. Un mercado en el que la competencia es real y leal, con leyes claras que se cumplen, en que lo mejor se impone a lo peor, cuyas reglas no pueden ser deformadas por los mas próximos a poderes capaces de inclinar la rama y sus frutos hacia ellos, (sin el menor mérito por su parte), es un ecosistema que, como la madre naturaleza evoluciona progresando hacia la diversidad. Si las sociedades en que vivimos se basaran en esas darwinianas reglas evolucionarían en una dirección correcta como lo hace la selección natural. La naturaleza, en realidad no funciona con la aparente ‘ley del mas fuerte’ sino con el modo mas eficiente para sobrevivir. Sin embargo socialmente casi parece inevitable que tramposos y especuladores se salgan con la suya. Hecha la ley, hecha la trampa.

El mundo de los innovadores es un ecosistema muy darwiniano en el que también la meritocracia radical –con capacidad de respuesta y asertividad- se le supone. Sin ella es muy difícil innovar. Avanzada la conversación aun me resultaba raro que Hal me hablara, en uno de los mejores templos del conocimiento y aplicación de las ingenierías, de que lo primero es ‘tener’ un sistema de valores. Abelson esta convencido de que cualquier modelo de éxito en ciencia o ingeniería esta soportado por un sistema de ‘valores’. ¿Por qué creen que muchas de nuestras mejores cabezas trabajan e innovan tan lejos, si aquí se come y vive tan bien y tenemos tan buen clima?

Hoy , en España, de pronto, -mas por pura necesidad de las fuerzas políticas en medio de la crisis que en realidad por convencimiento-, casi en todo momento se ha pasado a hablar de emprendedores y emprendimiento. Aunque sea así, bienvenido sea. Si con la cultura y el sistema de valores vigentes tanto tiempo, que son lo que principalmente nos ha llevado a donde estamos, ¿Creen los ‘conversos’ del emprendurismo que solo invocar a los emprendedores basta para que aparezcan y actúen como tales? Quizá ellos lo crean pero, pero obviamente yo no. Hay que cambiar en nuestro país, como dice Abelson, radicalmente de cultura al respecto. Y puedes creerme, esto no va a ser fácil, requiere mucho esfuerzo. Cambiar de Cultura es mas duro que picar piedra.

…………………………………………………

Una síntesis  de este artículo se publicó en mi Columna ‘Biodiversidad digital’ en el Suplemento Innovadores de El Mundo, pag. 4, el 25 de octubre de 2011

 

Sunday, November 6th, 2011